
Risotto de setas
Risotto de setas cremoso paso a paso: el arroz correcto, el caldo, la técnica del removido y la mantecatura final. Con errores a evitar y trucos de restaurante para hacerlo en casa.
El risotto es la prueba del algodón de la cocina italiana del norte: un plato de ingredientes humildes — arroz, caldo, queso — cuya grandeza está al 100% en la técnica. Nacido en la Lombardía arrocera del valle del Po, el risotto es al norte de Italia lo que la pasta al sur, y la versión ai funghi (de setas) es probablemente la más querida fuera de sus fronteras: cremosa, otoñal y con ese sabor profundo a bosque.
Aviso importante antes de empezar: el risotto no es «arroz con cosas». Es una técnica específica — sofreír el grano, mojar con caldo caliente poco a poco, remover para extraer el almidón y rematar con la mantecatura — que convierte el arroz en crema sin una gota de nata. Requiere 20 minutos de atención sin abandonar los fogones, pero a cambio te da un plato de restaurante con ingredientes de supermercado.

Ingredientes (4 personas)
- 320 g de arroz arborio o carnaroli
- 400 g de setas variadas (champiñón portobello, shiitake, boletus… lo que encuentres)
- 15 g de boletus secos (opcional, pero multiplican el sabor)
- 1 litro de caldo de verduras (o de pollo suave)
- 1 cebolla pequeña o 2 chalotas, picadas finas
- 100 ml de vino blanco seco
- 60 g de queso parmesano rallado
- 40 g de mantequilla fría
- 2 cucharadas de aceite de oliva
- Sal y pimienta
- Perejil fresco picado
Sustituciones y apuntes
- Arroz: arborio (fácil de encontrar) o carnaroli (el favorito de los chefs, aguanta mejor el punto). Jamás arroz largo, basmati o vaporizado: sin su almidón no hay cremosidad posible. Si no hay otra cosa, el arroz redondo español de paella es un sustituto de emergencia decente.
- Setas secas: si las usas, hidrátalas 20 minutos en agua caliente y cuela y añade ese agua al caldo — es un concentrado de sabor gratis.
- Vino: puede omitirse; sustitúyelo por un chorrito extra de caldo con unas gotas de limón para aportar la acidez que equilibra.
- Mantequilla y parmesano: son la mantecatura final e innegociables para el resultado auténtico. La nata, una vez más, no aparece en esta película.
Preparación paso a paso
1. El caldo, siempre caliente (desde el minuto cero). Pon el caldo a calentar en un cazo y mantenlo a fuego mínimo todo el proceso. Añadir caldo frío al arroz corta la cocción y es el error silencioso de muchos risottos fallidos.
2. Saltea las setas aparte (8 min). En la cazuela donde harás el risotto, saltea las setas troceadas a fuego fuerte con una cucharada de aceite hasta que doren y pierdan el agua. Salpimienta, resérvalas y no laves la cazuela: ese fondo dorado es sabor.
3. El sofrito (5 min). En la misma cazuela, a fuego suave, pocha la cebolla picada con el resto del aceite hasta transparente, sin dorar.
4. La tostatura (2 min). Sube el fuego, añade el arroz en seco y remuévelo 1-2 minutos hasta que los granos estén calientes y ligeramente translúcidos en los bordes. Este tostado sella el grano para que suelte el almidón gradualmente y no se pase.
5. El vino (1 min). Vierte el vino y deja evaporar el alcohol removiendo, hasta que el arroz lo absorba.
6. El caldo, cazo a cazo (16-18 min). Empieza a añadir el caldo caliente de cucharón en cucharón: añades uno, remueves con frecuencia, y cuando el arroz casi lo haya absorbido, el siguiente. Ese removido constante frota los granos entre sí y libera el almidón que crea la crema. A mitad de cocción, incorpora las setas reservadas (guarda unas pocas para decorar). Prueba a partir del minuto 15: buscas el grano al dente — cocido pero con alma firme en el centro.
7. La mantecatura (2 min, fuego apagado). El paso que separa el risotto casero del de restaurante: aparta la cazuela del fuego, añade la mantequilla FRÍA en dados y el parmesano, y remueve con energía (los italianos sacuden la cazuela en ondas) hasta obtener una crema brillante. Tapa y deja reposar 2 minutos.
8. All’onda y a la mesa. El risotto perfecto es all’onda — «en ola»: al inclinar el plato, debe fluir perezosamente, ni sopa ni mazacote. Sirve inmediatamente con las setas reservadas, perejil y más parmesano. El risotto no espera a nadie.
Los 5 errores que arruinan un risotto
- Arroz equivocado. Sin arborio o carnaroli no hay almidón suficiente, y sin almidón no hay crema. Es el único ingrediente verdaderamente irremplazable.
- Caldo frío o echado de golpe. Cada añadido frío detiene la cocción; echarlo todo de una vez convierte el proceso en «hervir arroz». Caliente y por tandas, sin excepción.
- Lavar el arroz. Le quitarías justo el almidón exterior que llevamos todo el artículo intentando extraer. El arroz de risotto va directo del paquete a la cazuela.
- Abandonarlo. El risotto son 18 minutos de relación estable con una cuchara de madera. Irse a contestar mensajes se paga en arroz pegado y cocción irregular.
- Saltarse la mantecatura o hacerla al fuego. Mantequilla fría + queso + fuego apagado + energía. Con el fuego encendido, la grasa se separa y pierdes el brillo cremoso.
Variaciones populares

- Risotto alla milanese: el clásico dorado con azafrán, acompañante oficial del ossobuco. La base es idéntica: cambia setas por hebras de azafrán en el caldo.
- Risotto de boletus (ai porcini): la versión de lujo otoñal, solo con boletus frescos o secos. Intensidad máxima.
- Con guisantes (risi e bisi): versión primaveral veneciana, más ligera y dulce.
- Toque final trufado: unas gotas de aceite de trufa (con moderación, que engaña) o trufa rallada convierten este plato en menú degustación.
Con qué acompañarlo
Como en toda Italia, el risotto funciona de primo piatto o de plato único contundente. Acompáñalo de una ensalada de rúcula con parmesano y limón — su acidez y frescura limpian la untuosidad entre cucharadas. De beber, el vino blanco seco que usaste en la cocción es la elección natural; un tinto ligero del Piamonte también le va de maravilla a las setas.
Conservación
El risotto recién hecho es insuperable, pero las sobras tienen premio: aguantan 2 días en nevera y los italianos las convierten en risotto al salto (una «tortita» de risotto dorada en sartén con mantequilla hasta quedar crujiente) o en arancini (bolas empanadas y fritas, rellenas de queso). Recalentado tal cual en microondas pierde la textura all’onda — cómetelo reinventado, no repetido. No conviene congelarlo.
Valor nutricional (por ración)
Valores aproximados por ración (esta receta rinde 4 raciones):
| Nutriente | Por ración |
|---|---|
| Calorías | ~480 kcal |
| Proteínas | 13 g |
| Hidratos de carbono | 68 g |
| Grasas | 16 g |
| Fibra | 3 g |
Para lo cremoso que resulta, el risotto de setas es sorprendentemente moderado — la magia está en que su cremosidad viene del almidón del propio arroz, no de nata. Las setas aportan sabor con poquísimas calorías, y la grasa se concentra en la mantequilla y el parmesano finales. Es de esos platos que parecen mucho más «pecado» de lo que marcan sus números.
Los valores son orientativos y pueden variar según los ingredientes y cantidades exactas utilizados.
Preguntas frecuentes
¿Hay que remover el risotto sin parar?
Sin parar, no; con frecuencia, sí. El removido constante extrae el almidón y evita que se pegue, pero puedes darle descansos de 20-30 segundos entre pasadas. Lo que no puedes es marcharte: el risotto exige presencia, no obsesión.
¿Puedo hacer risotto sin vino?
Sí. El vino aporta una acidez que equilibra la untuosidad, pero se sustituye bien con caldo y unas gotas de zumo de limón al final. El alcohol, en cualquier caso, se evapora durante la cocción.
¿Por qué mi risotto queda pastoso o pegajoso?
O el arroz se pasó de cocción (prueba desde el minuto 15: al dente significa firme en el centro), o se sirvió tarde (sigue cociéndose en la cazuela), o hubo exceso de removido violento al final. El punto all’onda se escapa rápido: en cuanto esté, mantecatura y a la mesa.
¿El risotto lleva nata?
No — y esta es la pregunta favorita de los puristas. La cremosidad auténtica sale del almidón del arroz trabajado con el caldo y de la mantecatura final con mantequilla y parmesano. Si una receta de risotto pide nata, desconfía del resto de la receta también.
¿Conseguiste el punto all’onda? Completa el menú italiano con más recetas típicas de Italia — de primero este risotto, y la carbonara y la pizza Margherita para los próximos días.